jueves, 20 de septiembre de 2012

Realidades Di-Sentidas.

¿No te pasa, a veces, qué diferís con alguien a tal punto de creer que ni siquiera es la misma realidad la que están observando? ¿Nunca pensaste que nuestras cosmovisiones no dependen de interpretaciones, sino de creaciones de realidad, tan efímeras, limitadas, vastas, como las propias? ¿Un discurso, nunca te pareció origen de algo nuevo, como creador de materia, de algo tangible?

Decimos no al reduccionismo relativista, como decimos no a la idea de que el mundo es una realidad unívoca. Creamos constantemente realidad. Se ponen en juego nuestros impulsos sensitivos, nuestras elaboraciones conceptuales, la obra de nuestra imaginación. ¿Quién se atreve a decir que aquello que resulta de tal proceso es "poco real"?. Quién se atreve a decir que hay una verdad que se oculta en el fondo de cada interpretación, sí lo que realmente interpretamos... es el único contacto que tenemos con el entorno, y con nosotros mismos. Incluso desde nuestras percepciones inconscientes, el trabajo cognitivo que acarrea termina por llevarnos a inclinarnos por la idea de constructivismo. (Ok, Platón - y otros- se atrevieron a decirlo, pero no vamos a ahondar en el tema). Hay más.

El hombre se las ha ingeniado para lograr un lenguaje común. El conjunto de códigos se activan en el intercambio. El intercambio genera intersubjetividad. Y en el acervo de esta información contenida en el discurso histórico social, ahí se supone, está la verdad. Y ahí cagamos. O sea, no creamos individualmente, pero lo que consensuamos socialmente es una especie de condescendencia que nos lleva a ceder por lo que nos parece la creencia más lógica. Y la lógica... también es un acuerdo social. Entonces lo social, que, según dicen, engloba lo individual, se puede oponer a él, siendo éste origen del primero. Lo social parece estar en un plano, lo individual en otro, pero ambos se fusionan en mi encuentro con la otredad. El otro me obliga a que mi creación interna se altere, se estructure y se adapte a la de otros. Y así, en esta reunión volátil, nos modificamos. Pero, ¿qué hago con mi capacidad crítica?

El uso de la capacidad crítica genera, muchas veces, aislamiento. Porque no comparto el mismo pensamiento con la construcción legitimada, porque no soy adepto a aquello que está generalizado, soy un paria, un intruso, un traidor. El individuo se desdibuja en pos de un todo, un todo manejado por ciertos individuos (no olvidemos que el pilar máximo de la sociedad está compuesto por los intereses del grupo dominante). Entonces, habíamos dicho en la introducción, discursos de poder pueden parecer que hacen tangibles modos de vida, capacidades fisiológicas, magia matemática, utopías consagradas. Y la persona cede ante tal discurso, porque asume esa realidad como tal, porque llega a hacer tangible, aquello que escucha. Pero, qué sucede con el crítico? aquél cuya realidad personal, sustentada a partir de percepciones individuales, puede esbozar una idea que difiere? Qué hacemos los que no estamos de acuerdo? Creamos otros discursos. Y en la lucha por la carencia de tolerancia generalizada, se hace difícil encontrar voz en el espectro de discursos imperantes.

Los discursos son la materialización de las perspectivas, las perspectivas pueden modificar la realidad.



"Es bueno el que obedece... y subversivo el que no se la banca". B.V.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Absolutos.

No me voy a poner filosófica y a recalcar que tantos años de investigación metafísica aún no hay concluído que es la realidad. Lo único que me gustaría aclarar, para comenzar, es que hay una teoría que me gusta mucho, que propone que la realidad es una especie de resultado del encuentro de individualidades, una especie de intersubjetividad, que, a veces cristalizada en normas sociales, a veces desafiada por convicciones internas, más o menos nos brinda una "realidad estable" (léanse con énfasis las comillas)

¿Qué pasa cuando los individuos no nos podemos poner de acuerdo con respecto a una realidad tan controversial como lo es la política? ¿Qué pasa cuando el Estado logra, mediante discursos, cautivar a un espacio social y excluir a otro? A partir de ese momento, la escisión de la población da como resultado la elaboración de esquemas de percepción diferentes frente a la misma situación. El problema es que esto es lógico, visto y considerando que el ejercicio de una doctrina practica el olvido de ciertos intereses, es decir, no es representativo para todos. Mi preocupación recae en el hecho de que esta división da como resultado el enfrentamiento violento de las dos partes que se ven involucradas.

Ni el discurso oficial es absolutamente nefasto, ni el discurso opositor es absolutamente fascista. Ni quienes están a favor están ciegamente cautivados por un palabrerío sin fundamentos, ni quienes están en contra del gobierno, están en contra del ascenso social de una clase a la que no pertenecen.  El problema son los absolutos. Y todos los códigos que remiten a ponderarlo. El uso de la consciencia crítica te lleva a creer que uno no puede encontrarse ABSOLUTAMENTE de acuerdo con aquello que escucha. Pero tiene el derecho de oponerse. Y de no ser cuestionados por ello. También el partido opositor tiene derecho a esgrimir su punto de vista, eso es democracia! eso es Libertad. La complicación subyace a la realidad de la exclusión. Yo sostengo que lo peor que podemos hacer es separarnos. Aunque ninguno de nosotros coincida en cuales son las medidas adecuadas para llevar a cabo una gestión, lo importante es que sostengamos la tolerancia, el respeto y el cuidado del otro como estandarte. Porque recuerden: Es el pueblo quién le da poder al Estado, y no el Estado quien se impone sobre éste. Más allá de mis consideraciones personales sobre qué es lo que simbolizan ciertos representantes, mi ideal (quizás utópico) sería que todo a quién que opine, reflexione sobre lo que dice. Si el argumento está bien sostenido, nos damos la mano y seguimos nuestro camino, quizá en algún momento nuestras paralelas se encuentren. Pero para ello, no es necesario adoctrinarse, ni agredir. El intercambio es positivo, es aquél que nos conduce al mejoramiento, a la modificación de zonas rígidas de nuestro pensamiento, a abrirnos mentalmente. Seamos conscientes de como implementamos aquella herramienta que es tan importante para la comunicación: las palabras son las armas más fuertes, porque son aquellas capaces de conseguir cambios. No interesa si subyace a nosotros un espíritu estrictamente revolucionario, siempre y cuando tengamos una meta clara y justa, nuestra labor va a rendir frutos. 

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".. Eduardo Galeano.

Es sólo una cuestión de perspectivas.