domingo, 20 de mayo de 2012
Introduciendo
La palabra Miscelánea siempre me resultó, no sólo interesante, sino también autobiográfica. De más está aclarar que siempre me gustaron las palabras, y más sí la polisemia estructurada que ofrece se puede enriquecer en un contexto específico. Y aún más, sí ese contexto puede ser creado por mí. Eso es lo fascinante del instrumental lingüístico: que sí bien es limitado, nos permite un amplio espectro de posibilidades de expresión. Eso es lo fascinante de las personas: hemos llegado a ponderar las representaciones como fines en sí mismos. A mí, personalmente, me encanta.
Hay una cantidad, no me atrevo a decir ilimitada, pero sí extrema, de bibliografía sobre las palabras. Y más aún sobre la posmodernidad. Si nos ponemos estrictamente académicos, podemos compilar una serie intransigente de opiniones con respecto a este proceso. No es la idea. Posmodernidad dice más de lo que dice: es una palabra interesante, como la primera que tratamos. Pero lo es más, porque nos vemos indefectiblemente sumergidos en su lógica, más allá de cualquier intento de falsa renuncia que podamos esgrimir.
Aprovechemos nuestra capacidad Miscelánea. Aceptemos nuestra realidad Posmoderna. Los invito a pensar trivialidades, leer nimiedades, para, si tenemos suerte, llegar a comprender cosas importantes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario